Creo que no hay nada más clásico para un fin de semana que preparar un sencillo pollo asado con patatas para comer, nunca falla, gusta a pequeños y mayores y es perfecto para mantener una dieta sana.
La receta que os propongo hoy no lleva más grasas que la propia piel del pollo, lo que hace que este plato quede jugoso, suave y con un intenso sabor. Es una receta muy fácil de hacer, barata y deliciosa, solo lleva un poco de tiempo lo que la hace perfecta para comer un sábado o domingo.
